viernes, 22 de febrero de 2008

El acondicionamiento del Barranco de la Muerte impulsa y continúa los trabajos de recuperación de los Montes de Torrero


22.2.2008.

Medio Ambiente completa así un trabajo de puesta en valor del entorno periurbano, donde ha plantado más de 16.000 unidades de especies arbóreas y arbustivas propias de la zona


El acondicionamiento del Barranco de la Muerte impulsa y continúa los trabajos de recuperación de los Montes de Torrero

Zaragoza, jueves, 21 de febrero de 2008.- La segunda fase de las obras de acondicionamiento del Barranco de la Muerte impulsa y da continuidad a los trabajos de recuperación y puesta en valor de los Montes de Torrero; un entorno natural de 300 hectáreas al sur de la ciudad, en el que se han combinado las tareas de protección y la ordenación de los usos con la adecuación de zonas de estancia para los ciudadanos.

La intervención en el Barranco de la Muerte (obra cofinanciada con fondos europeos), que debe concluir en junio, tiene un doble objetivo, ya que por una parte trata de regular las aguas de las tormentas que descargan en una cuenca de 800 hectáreas, cuyo extremo se localiza por encima de las vías del AVE, y por otra, de crear una zona de estancia con un canal enclavado en el cauce del barranco, que garantiza una lámina permanente de agua.

Cambios en las escorrentías

La regulación del barranco supone una adecuación de la zona tras la ejecución de la infraestructura ferroviaria de alta velocidad, la construcción del cuarto cinturón e incluso la urbanización de Puerto Venecia, que han supuesto cambios en el comportamiento de las escorrentías generadas después de la descarga de una tormenta. Precisamente para regular los efectos de las pluviales se crearán dos diques transversales y transitables, que se encargarán de frenar la velocidad del agua y laminarla, además de dos zonas de estanques, que reforzarán el paisaje de la zona de paseo. También, está previsto habilitar un depósito para asegurar las necesidades de riego del sector.

La actuación definirá más el cauce del barranco y creará un canal interior integrado en el paisaje que, a modo de circuito cerrado, garantizará la existencia permanente de una lámina de agua. Esta lámina artificial, que discurrirá paralela a la tapia trasera del cementerio, se impulsará desde el punto más bajo al más alto, a través de un recorrido de 1.5 kilómetros, mediante la energía que produzcan tres aerogeneradores y siete placas fotovoltaicas, instaladas en una plaza de nueva creación, junto a uno de los estanques. Esta zona de estancia dispondrá de mobiliario urbano y de vegetación, de forma que se cree un punto de reunión agradable.

Un trabajo de restauración natural

Los trabajos que se desarrollan en los Montes de Torrero se remontan al año 2000-2001, cuando se realizaron labores de aclareo del pinar. A partir de la legislatura pasada (2003-07) se retomaron las acciones y se acometió la plantación de 16.000 unidades de especies arbustivas y arbóreas propias de la zona, entre las que se han introducido también almendros, que garantizan la presencia de flor estacional en la masa forestal. Hace tres semanas concluyeron estos trabajos de reforestación.

En este proceso, Medio Ambiente consiguió la Certificación Forestal Sostenible para el Monte que supone un reconocimiento de su valor como entorno ambiental y delimita y ordena las actividades que se pueden realizar en la zona, e incluso los materiales que se pueden introducir. Todo el planteamiento de la intervención ha contado además con un intenso proceso de participación ciudadano.

Los trabajos de mejora que se impulsan desde el año 2004 han supuesto la inversión de casi tres millones de euros y han permitido restaurar las escombreras indiscriminadas que había en la zona, así como los taludes, muy erosionados. Una vez que se superó esta fase, la intervención se orientó a la habilitación y humanización de distintos espacios. En este apartado se incluye también la mejora de la calle África, donde se suavizó el talud, se eliminó la vegetación incontrolada y se ajardinó.

De la misma manera, se ha procedido a instalar un circuito deportivo en la zona, aunque respetando las características periurbanas de ese espacio e incorporando en el entorno, como los circuitos de bicicleta. También se han marcado caminos, como el de Torrecilla, delimitados únicamente por bordillos, y zonas de aparcamiento que combinan la filosofía de permitir un acceso rodado sin perjudicar el espacio forestal y sin posibilidad de actuar como vial alternativo a la red básica de Zaragoza.