lunes, 8 de febrero de 2010

Recuperación ambiental de Barranco de la muerte de los Montes de Torrero (Zaragoza)

9.2.2010.

 


En Aragón Liberal

Los trabajos de puesta en valor del monte que realiza el Ayuntamiento de Zaragoza en los últimos años han incluido acciones de protección, de reforestación y de restauración de vertederos: Las láminas de agua son consecuencia de una intervención artificial sobre el medio ya que es un Barranco seco salvo en torrenteras que no se dan.

Zaragoza, lunes, 8 de febrero de 2010.- El Monte de Torrero avanza en el proceso de restauración integral que desarrolla el Ayuntamiento de Zaragoza en sus más de 330 hectáreas de superficie. Las acciones, que se suceden desde 2004, han combinado trabajos de protección frente a la erosión, de reforestación, de restauración de vertederos y de adecuación de zonas para la estancia ciudadana, aunque la intervención más importante se ha centrado en la regulación del Barranco de la Muerte. Un último impulso a los trabajos ha venido de la mano del FEIL, que este año volverá a incidir en este espacio forestal.

El Monte de Torrero es un bien patrimonial del Ayuntamiento de Zaragoza, que con el paso del tiempo se ha transformando en un "parque-forestal periurbano", dada la cercanía de los suelos habitados y de las grandes infraestructuras que se han realizado con la expansión de la ciudad.

Esta aproximación de la ciudad, unida a la falta de actuaciones durante muchos años en la zona, a las plagas, a la densidad del pinar y a las malas condiciones edafológicas (condición del suelo y su relación con las plantas) estaban condicionando el desarrollo de los árboles. Todas estas circunstancias llevaron a plantear una intervención de gran calado en defensa del patrimonio forestal de Zaragoza. La naturaleza de los trabajos y la importancia del proyecto propició que desde 2005 se dispusiera de la Certificación de la Gestión Forestal, que da garantías de que se trabaja en todas las fases de la intervención con criterios sostenibles.

Las actuaciones se han adecuado al Plan de Gestión de Usos y Ordenación Paisajística del Monte de Torrero, que además se enriqueció con un profundo proceso de participación ciudadana.

Los primeros trabajos comenzaron con el siglo y concluyeron en 2006. Fueron acciones que tuvieron que ver con la intervención en la masa forestal, con aclareos y otras operaciones para mejorar las condiciones de vegetación del pinar, así como labores para frenar la erosión del terreno a causa de lluvias y escorrentías.


Integración paisajística

Pero sin duda, la gran intervención hidrológica forestal de mejora de los pinares es la que se realiza en la zona denominada Barranco de la Muerte, ya que las actuaciones urbanísticas más cercanas (88-1; 88-3; tercer y cuarto cinturón) y la realización de infraestructuras como la de la línea del AVE, estaban afectando directamente a su estructura y a su comportamiento.

Los estudios hidrológicos del barranco revelaron que el caudal podía alcanzar los 17,83 m3/ seg para periodos de retorno de cien años, además de condiciones de suelo saturado en el momento de producirse la precipitación; es decir con escasa capacidad de absorción.

De hecho, el barranco ha tenido dos grandes avenidas en los últimos seis años, que ratificaban, más si cabe, la necesidad de darle un tratamiento específico, para regular las aguas que descargan en una cuenca de 800 hectáreas.

La intervención, que ha desarrollado la empresa Ibersilva, se inició en 2007 y se ha articulado en dos fases, con una inversión de 1,8 millones de euros. Los trabajos en el Barranco de la Muerte han incluido la construcción de un depósito semienterrado con capacidad para almacenar 2.403 m3 de agua para riego. Desde este depósito parten unas conducciones de 250 mm de diámetro que llegan a trece sectores de riego y son imprescindibles para el mantenimiento del enclave y de las nuevas transformaciones.

A su vez el agua alimenta un lago artificial de 1.000 m2 que se ha creado en el pinar, en una zona denominada plaza Central, que consigue integrar el agua en el monte, humanizando más los espacios. Esta plaza central, con una zona sembrada de 6.700 m2, dispone de andadores, pérgolas, nueve farolas solares fotovoltaicas, además de 25 bancos, papeleras y una fuente. En la plaza se han plantado además 85 árboles de diferentes especies, que contrastan con el verde oscuro del pinar. Es una actuación de gran valor paisajístico, que facilita la conexión con otras zonas aledañas y sirve de nexo con las futuras urbanizaciones del entorno.

La segunda fase de los trabajos en el Barranco de la Muerte se ha dirigido al mismo cauce del barranco, donde se han acondicionado caminos, cerrándolos al tráfico. También se han construido dos diques transversales, formados por gaviones (unas celdas de malla de alambre que se rellenan de piedra) transitables en su parte superior. Ademas, uno de ellos se complementa con un estanque a cada lado. Estas infraestructuras tienen la misión de frenar la velocidad del agua y laminarla.

Lámina de agua

Además se ha logrado definir más el cauce del barranco y se ha creado en su interior un canal, que, a modo de circuito cerrado garantiza la presencia constante de agua a lo largo de todo su recorrido. La energía para impulsar la recirculación del agua del canal se produce con 18 módulos fotovoltaicos, integrados en la pérgola de la plaza Central, y con un transformador que garantiza las necesidades del sistema. De la misma manera, sobre este canal se han instalado 4 pasarelas, que convierten el entorno en espacio apropiado para el uso ciudadano.

En esta zona también se han habilitado nuevos sectores de riego, hasta 29, con más de 4.500 metros de tuberías. Una buena parte del sistema es por aspersión, que se encarga de mantener una pradera de 19.921 m2, complementada con especies arbóreas y arbustivas, aunque existe también riego por goteo, que va a asegurar una mayor variedad de especies de monte en otro ámbito del espacio. Finalmente se han construido 20 bancos de gavión.

Además, el resultado final de la intervención se ha apoyado en la colaboración de los nuevos sectores urbanísticos. Así, el Ayuntamiento de Zaragoza firmó un Convenio con Puerto Venecia (sector 88/3-1) para utilizar de manera conjunta la toma de agua y el bombeo en el Canal Imperial (preservando las instalaciones de la especie invasora del mejillón cebra). De la misma manera, la Junta de Compensación realizó una parte de la canalización del barranco entre el Camino de Torrecilla y las tapias del cementerio y llevó a cabo la acometida hasta el depósito de riego.

Asimismo, el Barranco de la Muerte, en la zona donde termina la superficie forestal, se ha conectado a una tubería de gran diámetro, que recoge la cuenca de otro barranco y conduce las aguas hasta un colector paralelo al tercer cinturón, realizado por la propiedad del sector Parque Venecia (88/1).

El cauce del barranco, y en general el espacio en el que ha actuado el Ayuntamiento de Zaragoza, ha sido durante mucho tiempo una zona maltratada, donde se realizaban vertidos de residuos de diversa procedencia, lo que ha obligado a ejecutar importantes movimientos de tierras.


Variedad de especies

Por otra parte, los trabajos del FEIL correspondientes a 2009, que ha desarrollado la empresa Mitrafor, establecieron una partida de 190.000 euros que han permitido, reponer los fallos en la plantación del invierno de 2007-08, que se realizaron sobre superficies agrícolas y vertederos rehabilitados y en pequeñas superficies sin cubierta forestal. Se han utilizado fundamentalmente ejemplares de pino carrasco, sabina albar y encinas, además de arbustos como sabina negral, coscoja, lentisco, espino negro olivilla, ginesta y romero. Además se ha aprovechado para reparar los firmes de algunos caminos del monte, eliminar vegetación espontánea cercana a áreas habitadas, instalar nuevo mobiliario en la parte trasera del campo de rugby, así como juegos infantiles (casa de juegos, caballo móvil, tirolina de 50 m, carrusel y tronco saltarín) en la plaza central, y un circuito deportivo para la tercera edad a lo largo del barranco.

Los fondos del Estado de 2010 y algunas acciones ligadas a las juntas de compensación del entorno terminará la restauración de unos de los enclaves naturales más tradicionales y queridos de la ciudad.